Los neumáticos son extremadamente importantes, ya que son el único contacto entre el vehículo y carretera. La superficie de contacto entre un neumático y la carretera es un área que tiene aproximadamente el tamaño de una tarjeta postal. Por ello, es importante que se encuentren siempre en perfecto estado.
Uno de los elementos que siempre deben estar bajo una constante supervisión en un vehículo son los neumáticos. Su cuidado y mantenimiento te asegurarán muchos beneficios, sin embargo, su descuido ponen en riesgo tu integridad.
Es importante identificar la mayoría de los factores que puedan dañar tus neumáticos: el tipo de asfalto, el clima, la presión de inflado correcta, el modo de conducción, limpieza y golpes. Y con base a estos elementos a considerar se deben tomar las medidas necesarias para garantizar su eficiente funcionamiento.
Se calcula que el 55 por ciento de los accidentes provocados por fallos mecánicos, son consecuencia del mal estado de los neumáticos del vehículo. A pesar de estar creados con una tecnología que les ayudan a resistir el constante impacto del asfalto, es importante tener en cuenta lo siguiente:
Estilo de conducción: Frenar de manera brusca y arrancar con fuertes acelerones reducen su vida útil hasta un 80 por ciento.
Curvas y velocidad: tomar una curva por encima de la velocidad adecuada puede provocar que el desgaste de los neumaticos sea irregular y con el tiempo tengas algún percance.
En resumen, los neumáticos tienen cuatro funciones principales.
Unos buenos neumáticos son, ante todo, la garantía para un viaje seguro y confortable. Un neumático de calidad inferior reducirá el rendimiento del vehículo al aumentar la distancia de frenado y el riesgo de derrape. Por otra parte, una presión inadecuada o unos neumáticos desgastados aumentan el consumo de combustible, las emisiones de Co2 y reducen drásticamente la seguridad de los ocupantes del vehículo.
Comprobar periódicamente la presión de los neumáticos. Se puede encontrar la presión recomendada en diferentes placas repartidas por el vehículo (suelen estar en el interior de la tapa del combustible o en el costado de la puerta del conductor). Es aconsejable realizar esta comprobación al menos una vez al mes y siempre con los neumáticos fríos. Unos neumáticos con baja presión harán que el vehículo sea menos controlable, aumentarán la distancia de frenado y se degradarán mucho más rápido. Unos neumáticos con presión excesiva son igualmente peligrosos: reducen la adherencia, la frenada es menos estable y se reduce el control del vehículo, lo que puede llevar a situaciones potencialmente peligrosas. Encuentra más información sobre la presión de los neumáticos.