Articulo de academia.grupoformacar.com
Pese a que como profesionales del sector, nuestra experiencia nos permite detectar rápidamente a qué se debe una avería en un vehículo incluso de un vistazo, necesitamos fundamentar nuestros diagnósticos para no equivocarnos y para poder transmitir la tranquilidad necesaria al cliente que ofrece la información exacta sobre los problemas que ocurren en el vehículo.
Para ello podemos acudir a diferentes métodos de diagnóstico:

Casi todas las marcas incluyen en sus manuales una diagnosis guiada para, partiendo de los síntomas que detectemos, los que nos proporcione el cliente o ciertos códigos de error (como los indicados en el cuadro de mandos del vehículo), podamos tener clara la solución del problema y la metodología para aplicarla.

Es el diagnóstico que elaboramos mediante procedimientos adecuados en los cuales reflejamos todos nuestros conocimientos como especialistas en mecánica. Llegamos a él enumerando y comprobando todas las posibles causas que llevan al mal funcionamiento o avería descrita. Para ello, existe una técnica llamada diagrama de Ishikawa que nos facilita la detección y que funciona de la siguiente forma:

– Indicamos en un extremo el problema o síntoma de avería.
– Hacemos que parta de la indicación del problema, cada una de las posibles causas que lo pueden ocasionar.
– Una vez elaborado el diagrama con la lluvia de ideas de posibles causas, las ordenamos de la más sencilla de solucionar a la más complicada por costes, dificultad o lentitud.
– Procedemos a realizar las pertinentes comprobaciones partiendo de la más sencilla. De esta forma podemos ver solucionado el problema de forma rápida o con la seguridad de que el problema a tratar no tiene más solución que acudir al trabajo de mayor coste.

Es el sistema de detención de averías más avanzado. Destaca por su precisión a la hora de saber dónde está el problema, aunque nuevamente la experiencia y el conocimiento del mecánico es clave, ya que debido a las cada vez más prestaciones de los vehículos y la complejidad de los componentes electrónicos, se debe dedicar tiempo a este tipo de detección mediante diagnosis.
Durante los primeros años en los que se trabajaba a través de diagnosis electrónica, cada fabricante desarrolló su propio sistema para controlar los ordenadores incorporados a sus vehículos.
Desde entonces, han cambiado mucho las cosas y ya no es imprescindible pasar por el concesionario oficial para recibir el mejor servicio. De hecho, actualmente los talleres mecánicos cualificados cuentan con tecnología y herramientas electrónicas especializadas para solucionar las averías de cualquier marca y modelo.
En caso de avería, en el taller mecánico conectarán el vehículo a sus ordenadores para realizar el primer diagnóstico, a partir del cual elaboran un informe detallado del problema. Para solucionarlo se sigue el mismo proceso. Se conecta el utilitario con centralita para reparar y “reprogramar” el ordenador interno del vehículo.

La tecnología ayuda a identificar el problema pero es imprescindible el conocimiento y saber hacer de los profesionales del taller, que realmente serán quienes se ocuparán de reparar el fallo.
Solo ellos están formados para interpretar los datos que ven en pantalla y saber tomar las decisiones correctas en cada situación.
No obstante la ventaja de poner la informática a nuestro servicio trae otros beneficios como que los ordenadores ayudarán a que el mecánico compruebe de nuevo el vehículo, una vez se ha procedido a la reparación. De esta manera, antes de que saques el coche del taller, verificarán que no se ha alterado el funcionamiento de ningún otro elemento del coche y que todo el sistema funciona adecuadamente.
Todo porque el cliente quede con la seguridad y satisfacción ante un trabajo excelente.